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Evo, Otro Mundo es Posible

Presidente de Bolivia

Evo ha dado lecciones de dignidad, rectitud, congruencia, amor por su pueblo y su propia raza

Presidente de Bolivia

Evo ha dado lecciones de dignidad, rectitud, congruencia, amor por su pueblo y su propia raza

Por Roberto López Rosado*

El pasado jueves inició el tercer mandato consecutivo de Evo Morales en Bolivia. Sin lugar a dudas, los resultados sociales de sus dos gobiernos anteriores le han permitido llegar a este tercer mandato que será de 2015 a 2020.

Debido a mi trabajo y responsabilidad en la Cámara de Diputados, en estos días, particularmente en la Comisión Permanente, y a pesar de ser presidente del Grupo de Amistad México-Bolivia, no pude asistir a este acontecimiento histórico -al que fui invitado- no sólo para el continente americano, sino para el mundo. Lo lamento mucho.

Nadie puede pasar por alto este suceso, su valía, porque marca la pauta de la construcción de un proyecto que es observado, y por qué no decirlo, por muchas sociedades que quisieran se replique en sus países, que una vida mejor es posible en la tierra.

La asunción de un indígena nato por tercera ocasión consecutiva a la máxima responsabilidad de su país, tiene una particularidad: el amplio respaldo popular. El hecho de que Evo Morales haya sido confirmado por su pueblo al frente del gobierno, muestra que sí se puede construir con los de abajo un poder democrático y plurinacional que representa los intereses sociales del país. Este es el gran ejemplo de Evo, quien se ha puesto del lado de la población a partir de una cosmovisión indígena que parte de una cultura milenaria de los pueblos originarios que nos dieron vida.

Evo Morales es un indígena Aymara que llegó a la Presidencia de la República de Bolivia, luego de encabezar durante cuatro años una sublevación en contra de los gobiernos de Gonzalo Sánchez de Lozada y Carlos Mesa. Es un personaje a quien hoy se le respeta y reconoce pero que no ha estado exento de los intereses que han buscado no sólo descalificarlo, sino también derrocarlo. La derecha boliviana no ha escatimado esfuerzos en este sentido y, desde luego, faltaba más, Estados Unidos.

Lamento no poder haber asistido a la toma de posesión de su tercer periodo, porque asistir a ese tipo de encuentros, le permite a uno nutrirse de información, de ideas, de visiones como las que abrevé en uno de los eventos a los que me invitó y pude acudir. Allí pude preguntar qué era lo que le permitía a este presidente indígena seguir al frente del gobierno. La conclusión a la que llegué, después de escuchar a muchos, es que Evo entendió que los derechos sociales de su pueblo estaban en peligro, pero no se quedó ahí y tomó acciones que le han permitido beneficiar a los más pobres y de allí a la sociedad en su conjunto.

La política social de su gobierno permitió entre 2006 y 2012, lograr el descenso del nivel de pobreza extrema en 22 puntos porcentuales en el área rural. A nivel nacional este indicador en 2005 cayó de 38.2 por ciento y a 21.6 por ciento en 2012. En 2005, la pobreza extrema en el campo llegaba al 62.9 por ciento, para 2012 disminuyó en 22 puntos. En la ciudad en 2005 la pobreza extrema llegaba a 24.3 por ciento; en 2012 bajó al 12.2 por ciento.

En 2010, al término de su primer mandato, y debido al crecimiento económico, el Banco Mundial sacó a Bolivia de la lista de países de ingresos bajos y lo colocó en el grupo de países de ingresos medios y seguramente muy a su pesar, el Fondo Monetario Internacional reconoció que el gobierno de Evo ha logrado el mayor crecimiento económico en tres décadas.

Lo hecho por el presidente Evo Morales debe ser un ejemplo para muchos países, para muchos gobiernos, los legisladores, los gobiernos, debemos ponernos del lado de la población; debemos construir gobiernos más cercanos a ésta, a la gente, que tenga como prioridad el desarrollo de los grupos sociales como son los indígenas.

En nuestro país, muchos de estos grupos viven en la marginalidad, en lugares recónditos y olvidados por la “modernidad” pero también por las políticas públicas centralistas. Pero no sólo necesitamos de esto, sino también atenderlos, escucharlos y mantener un diálogo directo con organizaciones sociales, civiles, productivas y aterrizar en su favor, inversión pública y privada.

En 2006, Evo siguió el ejemplo de Lázaro Cárdenas: nacionalizó los recursos naturales de su país y aplicó una nueva política económica y social; los recuperó para su población, lo que le permite hoy a Bolivia avanzar económicamente pero también socialmente, redistribuyendo la riqueza y teniendo una participación activa el Estado en la economía, lo que en México conocemos como renta petrolera que el gobierno de Enrique Peña Nieto ha decidido entregársela a los grandes consorcios petroleros internacionales.

Como destacó en su discurso, luego protestar para su tercer periodo, luego de haber mejorado la situación económica y social de aquel pequeño país, el siguiente paso es consolidar el proceso de cambio a partir de la democracia y estabilidad política que viven, lo que le permitirá impulsarla construcción de hospitales de segundo, tercer y cuarto nivel, además de una reforma judicial, ambiente que en México lamentamos no se esté dando.

Igual, lamentamos que en este país el gobierno hable de cambios, de que México “se está moviendo”, pero insisto, sólo en el discurso. Morales, por el contrario, con datos de organismos internacionales no afines al “socialismo originario” del que es abanderado, se ha comprometido a que va a reducir la extrema pobreza a un sólo dígito, al ocho o nueve por ciento. Lo ha cumplido.

Haciendo uso de su dialecto aymara, destacó: “Ama Sua (no seas ladrón), Ama Llulla (no seas mentiroso) y Ama Quella (no seas flojo), esa es la norma que nos dejaron nuestros antepasados y en base a esas normas vamos a continuar sirviendo al pueblo boliviano en estos cinco años”.

Desde el 2006 en que Evo Morales asumió por primera vez la presidencia de aquel país, uno de los más pobres del continente, ha dado lecciones no sólo de dignidad, rectitud, congruencia, amor por su pueblo y su propia raza, la indígena, sino que también que Otro Mundo es Posible.

*Diputado Federal del PRD por Oaxaca