* Si estos incendios dañan elementos naturales como la flora, fauna, los ecosistemas o al ambiente, es imperativo que quienes los provoquen deban ser castigados acorde a su falta.
Ciudad de México.- A fin de inhibir la acción de provocar incendios forestales, y con ello proteger los ecosistemas forestales del país, las y los senadores del Grupo Parlamentario del Partido Verde Ecologista de México (GPPVEM) presentaron una Iniciativa para establecer un tipo penal específico adicionando un Artículo 420 bis, para incrementar las penas en cuatro a 12 años de prisión y una multa de 600 a seis mil veces la Unidad de Medida y Actualización (UMA) contra quien o quienes cometan este delito.
Explicaron que según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), se estima que la superficie forestal de México asciende a 138.7 millones de hectáreas, es decir, el 70.6 por ciento del territorio nacional.
Esta superficie es hábitat de una gran cantidad de especies de plantas y animales, además de que, gracias a nuestros bosques y selvas, México tiene un notable desarrollo en la industria forestal que va desde el aprovechamiento sustentable hasta la transformación y la comercialización de los recursos forestales, agregaron.
Subrayaron que los ecosistemas forestales proporcionan múltiples servicios ambientales, entre ellos, mantener la provisión de agua en calidad y cantidad; generar oxígeno; controlar la erosión, así como la generación, conservación y recuperación del suelo; coadyuvar en la captura de carbono y la asimilación de diversos contaminantes; proteger la biodiversidad, de los ecosistemas y las formas de vida; propiciar y permitir la polinización de plantas y el control biológico de plagas; además de que son el espacio en donde se lleva a cabo la degradación y el reciclaje de desechos orgánicos; permiten la apreciación del paisaje y la recreación.
Asimismo, los bosques y selvas suministran recursos naturales como como agua, madera, combustible, medicinas y alimentos; son hogar de pueblos originarios y un elemento esencial de su cultura; además, las actividades forestales generan empleo local y oportunidades de desarrollo en las comunidades cercanas.
Sin embargo, lamentaron que pese a su importancia social, ambiental y económica, los bosques mexicanos enfrentan múltiples amenazas, entre las que destacan el cambio climático, la fragmentación del hábitat, la degradación del suelo, las plagas, los cambios de uso de suelo y, particularmente los incendios forestales, que se han convertido en una de las principales causas de pérdida de ecosistemas y biodiversidad.
Detallaron que algunas de las consecuencias de los incendios forestales son el deterioro del ecosistema y la pérdida de calidad ambiental, la afectación indirecta a la salud humana, el desplazamiento, muerte de aves y animales silvestres, y la pérdida de la cobertura vegetal.
Reconocieron que solo el 0.94 por ciento de los incendios forestales es originado por causas naturales, mientras que el resto pueden ser identificadas por alguna actividad humana, entre ellos el 23.47 por ciento son ocasionados de forma intencional, el 17.83 por actividades agrícolas, y de un 29.87 se desconocen las causas.
Ante este panorama, insistieron en que si estos incendios dañan elementos naturales como la flora, fauna, los ecosistemas o al ambiente, es imperativo que quienes los provoquen deban ser castigados acorde a su falta, es decir, remitidos al Ministerio Público para determinar el posible delito ambiental.
Resaltaron que actualmente, el delito de incendio forestal se sanciona con una pena mínima de dos años y máxima de diez años de prisión, y cuando ocurre en Área Natural Protegida, la sanción puede alcanzar doce años. Sin embargo, dijeron que estas penas resultan insuficientes frente a la magnitud del daño ocasionado a la humanidad y a la riqueza ecológica del país.
