* Hoy nuestra voz ya no es una excepción, sino una presencia activa en la vida pública del país: Castillo Juárez
Ciudad de México.- La voz de las mujeres ya no es una excepción, sino una presencia activa en la vida pública del país, por lo que hizo votos para que el Congreso mexicano sea un espacio vivo e incómodo cuando sea necesario, pero generoso en el diálogo y firme en sus convicciones, afirmó la presidenta del Senado de la República, Laura Itzel Castillo Juárez.
Al inaugurar el “Congreso Feminista. 110 años del Primer Congreso Feminista de Yucatán (1916-2026)”, destacó que este encuentro abre una conversación con la historia y tiende un puente entre las mujeres que hace más de un siglo se atrevieron a desafiar el orden establecido y las que hoy trabajan para que la igualdad sustantiva sea una realidad.
Desde la Tribuna del salón de sesiones de la sede alterna del Senado de la República, recordó que en 1916 en Mérida, Yucatán, y con un México inmerso en la Revolución, un grupo de más de 600 mujeres valientes decidió hacer algo extraordinario: Pensarse como sujetas de derechos políticos y civiles en un país que no las reconocía, que no las veía como ciudadanas y que esperaba de ellas silencio y obediencia.
Es así, continuó, que del 13 al 16 de enero de ese año se llevó a cabo el primer Congreso Feminista en México, integrado por maestras, alumnas e intelectuales, en suma, por mujeres que entendieron que la transformación nacional no podía construirse sin ellas.
Resaltó la participación de mujeres como Consuelo Zavala, Isolina Pérez, Adolfina Valencia, Dominga Canto, María Luisa Flota, Beatriz Peniche, Candelaria Villanueva, Lucrecia Vadillo y Amalia Gómez, alumnas de Rita Cetina Gutiérrez e impulsoras y organizadoras incansables de dicho Congreso.
También de Hermila Galindo, cuya palabra clara y radical incomodó a muchos, pero abrió caminos al defender el derecho de las mujeres a la participación política y decidir sobre sus cuerpos, y de Elvia Carrillo Puerto, conocida como “La Monja Roja del Mayab”, señaló.
“Sin ellas, México no sería el país precursor de la paridad que es hoy, ni nosotras ocuparíamos los espacios de decisión que hoy ocupamos. Ellas no pidieron permiso y discutieron de frente temas entonces indecibles como el derecho al voto, a la cultura, a la educación, a un cargo público, al trabajo, a la igualdad jurídica, a la maternidad voluntaria, a la educación laica y científica, así como la crítica al matrimonio como institución de subordinación”, comentó.
“Lucharon juntas sabiendo que serían juzgadas, ridiculizadas y muchas veces castigadas, pero fue justo ahí donde nació la propuesta del derecho al voto de las mujeres, que logró incorporarse en la Constitución hasta 1953 a nivel nacional”, añadió.
“Hoy, 110 años después, estamos aquí porque ellas estuvieron ahí y cada palabra pronunciada por ellas dejó una huella que no se borró con el tiempo, sino que esa audacia sembró una semilla que ha resistido décadas de exclusión, a veces de retrocesos y de silencios impuestos”, resaltó Castillo Juárez.
En este marco, la senadora reconoció que ayer se publicó en el Diario Oficial de la Federación el Decreto de diversas reformas en materia de igualdad sustantiva, perspectiva de género y deberes reforzados de protección para mujeres, niñas, niños y adolescentes, lo que consolida la incorporación transversal de la perspectiva de género y los derechos humanos en políticas públicas, es decir, refuerza los deberes del Estado en favor de las mujeres.
A su vez, la fiscal General de la República, Ernestina Godoy Ramos, destacó que los cambios que se derivaron del Congreso de Yucatán hoy son el andamiaje legal y la presencia pública conquistada en favor de las mujeres, pero falta alcanzar la transformación material y cultural para que esos derechos sean una experiencia cotidiana para todas las mujeres, especialmente las marginadas, indígenas, afromexicanas, campesinas, migrantes y en situación de pobreza.
Estimó que, si bien se cuenta con un marco jurídico avanzado en materia de violencia de género, paridad política y derechos laborales, su aplicación es desigual. “Por eso, a 110 años del primer Congreso Feminista de Yucatán y sus valientes mujeres, honramos su memoria, no sólo con palabras sino con la renovación de nuestro compromiso de seguir avanzando por ese umbral hasta que la justicia y la igualdad no sean una excepción sino la norma”, apuntó.
Por su parte, la ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Yasmín Esquivel Mossa, destacó que, por primera vez en la historia, la Corte está integrada mayoritariamente por mujeres; por ello, la convocatoria de hoy es también para recordar que alcanzar posiciones en el poder político nos obliga a continuar con la lucha por los derechos.
La meta, dijo, es abatir la desigualdad, la discriminación y la violencia que hoy todavía es un doloroso presente para muchas mujeres, niñas y adolescentes, así como alcanzar la igualdad sustantiva, porque a más de un siglo del Congreso Feminista de Yucatán “aún no logramos hacer plenamente efectivos los derechos para todas las mujeres en el país. Nuestra lucha ha sido histórica, pero aún no ha terminado”.
En su turno, Citlalli Hernández Mora, titular de la Secretaría de las Mujeres, defendió la necesidad de que haya un cambio cultural en el país como en otras partes del mundo, porque no se ha logrado detener la violencia contra las mujeres, además de que existen pendientes como su exclusión de la procuración de justicia por la falta de voluntad en las instituciones.
En este punto, pidió a las mujeres “poner en pausa” sus diferencias y planteó convocar este año a un Congreso más amplio para reflexionar qué es lo que las mexicanas buscan y aprovechar el momento que atraviesa el país -con la primera mujer en la Presidencia de la República-, con miras a crear una agenda feminista con miras al 2050.
La ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, María Estela Ríos González, dijo que las mujeres contribuyen al fortalecimiento de la nación, y están comprometidas con las mejores causas de nuestro país en defensa de la soberanía, de nuestras raíces, de los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas.
Que se haya elegido a una mujer presidenta de la República, subrayó, marca una pauta; el que se haya elegido de manera democrática a integrantes del Poder Judicial y “que cinco mujeres estemos impartiendo justicia conforme a nuestros valores y principios también es un avance; el que haya mujeres senadoras, diputadas, alcaldesas, miembros de ayuntamiento es un avance, pero es una gran responsabilidad que tenemos que asumir frente a todas y todos”.
En su oportunidad, la magistrada del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, Mónica Aralí Soto Fregoso, expresó que después de 110 años nuestro país tiene un Congreso feminista, una Constitución violeta y legislaciones que han dado paso a consolidar la búsqueda de la igualdad entre mujeres y hombres, además de la primer mujer presidenta de México.
“Las independentistas, las revolucionarias, las sufragistas, las que estamos aquí y todas las mujeres mexicanas quienes nos decimos y asumimos feministas, tenemos que estar orgullosas de que nuestro país esté dirigido por una mujer”, manifestó.
La vicepresidenta de la Mesa Directiva del Senado de la República, Verónica Noemí Camino Farjat, celebró la más reciente reforma constitucional en materia de igualdad sustantiva, porque ha permitido que las mujeres tengan igualdad económica y se procure que no haya quienes ganen menos que un hombre; además, “la lucha no va a parar”, enfatizó la senadora.
No obstante, consideró que uno de los pendientes que se tiene desde el Primer Congreso Feminista de Yucatán es el acceso de las mexicanas a la enseñanza; propuso hacer a un lado el partidismo para superar ese obstáculo, ya que la capacitación ayuda a que las ciudadanas que incursionen en la política puedan trascender en los puestos de representación popular.
La presidenta de la Comisión de Pueblos Indígenas y Afromexicanos del Senado, Edith López Hernández, reconoció que muchas de las conquistas que forman parte de la vida pública como el derecho a participar, a decidir y a ser escuchadas, son fruto de la valentía colectiva de mujeres que abrieron camino, que es un legado que inspira a seguir construyendo un feminismo cada vez más amplio, diverso y más representativo para todas.
Añadió que la igualdad se fortalece cuando se reconoce sin excepciones a las mujeres indígenas y afromexicanas, rurales, trabajadoras y cuidadoras, no como un complemento sino como parte central del presente y futuro feminista de México. “Conmemorar este Congreso no solo es recordar el pasado, es asumir la responsabilidad de seguir abriendo camino de las siguientes generaciones de mujeres”.
Finalmente, la representante de ONU Mujeres en México, Moni Pizani Orsini, subrayó que nuestra nación ha sido sostenida y transformada por las mujeres, incluso cuando el Estado les dio la espalda, por eso es fundamental que se les coloque en el centro del proyecto nacional, que la igualdad sea una decisión política y que existan instituciones capaces de convertir derechos en realidades.
“Ahora México es conducido por una mujer, y eso no es sólo un símbolo, es una posibilidad histórica, la posibilidad de una República que debe medirse por su capacidad de llegar a todas las mujeres sin excepción, y ellas puedan sentirse seguras para vivir sin miedo, que la justicia no las revictimice, las instituciones funcionen, con presupuestos suficientes y políticas que lleguen a la última comunidad”, concluyó.
