* Se presentó Entre úteros y pentagramas, biografía del compositor hidalguense escrita por el investigador Samuel Máynez
* La publicación busca reivindicar la figura de un destacado músico, científico y pensador mexicano del siglo XIX
Ciudad de México.- El investigador y violinista, Samuel Máynez, presentó el libro Entre úteros y pentagramas, biografía del compositor hidalguense Aniceto Ortega (1825–1875), considerado en su época “el Chopin mexicano”. La obra, primer volumen de una trilogía dedicada al autor de la Marcha Zaragoza, fue dada a conocer en el Conservatorio Nacional de Música (CNM), del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).
Acompañado por Gladys Zamora, directora del CNM, el investigador comentó que Ortega, médico obstetra de profesión, fue uno de los músicos más liberales del siglo XIX. El libro, señaló, busca reivindicar la figura de un creador que legó música de primer nivel.
“Ortega, nacido hace 200 años y fallecido hace 150, vivió apenas medio siglo, pero su actividad abarcó numerosos ámbitos: Se levantaba todos los días a las seis de la mañana y daba consultas médicas de siete a dos de la tarde. Después comía en su casa y por la tarde se trasladaba al Conservatorio y a la Escuela de Medicina; regresaba a las 11 de la noche y componía hasta las dos de la madrugada; dormía cuatro horas”, aseguró el autor.
En su opinión, Ortega fue un hombre renacentista del siglo XIX, que combinó con gran acierto su labor médica y musical. “Fue fundador y presidente de la Sociedad Filarmónica Mexicana, pionero en el uso del cloroformo, director del Hospital de Maternidad e Infancia; realizaba consultas a domicilio por las que cobraba tres pesos y desarrolló muchas otras actividades”.
Si bien Máynez aseguró que en el campo de la medicina Aniceto Ortega ha tenido amplio reconocimiento, consideró que en la música aún falta valorar sus aportaciones en su justa dimensión.
Añadió que la Marcha Nacional Zaragoza, de 1867, fue considerada el auténtico himno nacional por su carácter “altamente liberal”. El libro incluye un texto que describe la conmoción que causó la obra durante su estreno. En aquella ocasión participaron una orquesta, una banda militar y diez pianos tocados a 40 manos por las y los mejores pianistas de la época: Diez hombres y diez mujeres.
El investigador informó que la letra de esa marcha fue localizada en septiembre de 2024. “Es un texto muy bello que se adapta perfectamente a la música. Esta es una de las sorpresas del libro, que también incluye una lista de las piezas perdidas de Aniceto Ortega -al menos 12- y otros datos relevantes sobre su vida y obra. En el segundo tomo de la biografía se publicarán las cartas del compositor”.
Luego de comentar que existe el proyecto de grabar la Marcha Zaragoza en el CNM, expresó que la publicación contribuye al reconocimiento de un autor que ya merecía mayor atención por su labor musical.
En la presentación, Gladys Zamora, directora del CNM; Israel Cruz, subdirector académico; y Raúl Carrillo Esper, presidente de la Academia Nacional de Medicina de México, celebraron la aparición de este libro que enriquece la musicología mexicana.
La obra revisa su legado como figura fundamental del nacionalismo musical en México, así como su aportación pionera a la gineco-obstetricia moderna en el país. “Fue, sin duda, un destacado músico, científico y pensador mexicano del siglo XIX”.
