Ciudad de México.- Para garantizar un retiro equitativo, es fundamental visibilizar los retos que limitan el ahorro pensionario de las mujeres en México. La Asociación Mexicana de Administradoras de Fondos para el Retiro (Amafore) subrayó que las diferencias de género en el monto de las pensiones no son casualidad, sino el reflejo de factores estructurales: Las mujeres tienen menores ingresos, trayectorias laborales interrumpidas y una mayor esperanza de vida.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la brecha de ingresos laborales entre mujeres y hombres con ingresos en el país ronda 14 por ciento. Esto significa que, en promedio, por cada 100 pesos que perciben los hombres, las mujeres reciben alrededor de 86 pesos, lo que significa menores aportaciones al ahorro para el retiro. Es importante subrayar que esta medición se refiere a personas que sí reportan ingresos.
En México, una proporción relevante de mujeres realiza trabajo -particularmente de cuidados y del hogar- sin remuneración, lo que implica que, además de la brecha salarial, muchas mujeres enfrentan una brecha de acceso al ingreso que limita aún más su capacidad de ahorro formal.
Incertidumbre laboral
La participación femenina en el empleo formal suele ser menor y presenta trayectorias laborales más discontinuas. Datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) muestran que, en distintos grupos de edad, el número de trabajadores asegurados permanentes es mayor entre hombres que entre mujeres, lo que refleja una menor presencia femenina en la formalidad y, por tanto, menor densidad de cotización a lo largo de la vida laboral.
Estas condiciones se reflejan en el ahorro acumulado. Información de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR) indica que el saldo promedio en las cuentas de mujeres es cerca de 30 por ciento menor, lo que se asocia a diferencias en salarios, densidad de cotización y continuidad laboral.
Otro elemento relevante es la mayor esperanza de vida femenina. De acuerdo con proyecciones del Consejo Nacional de Población (CONAPO) y estadísticas del INEGI, las mujeres en México tienen una esperanza de vida cercana a los 78–79 años, mientras que en los hombres es de alrededor de 72–73 años. Vivir más años implica que el ahorro acumulado para el retiro debe financiar una vida más larga, por lo que se vuelve aún más importante fortalecer el ahorro.
Ahorro, un diferenciador
Los hábitos de ahorro también muestran diferencias. La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) señala que los hombres reportan mayores niveles de ahorro en términos generales; sin embargo, entre las personas con ingresos, las mujeres tienden a ahorrar en mayor proporción.
La encuesta también muestra que el ahorro informal es más frecuente entre mujeres, lo que refleja prácticas de administración financiera que no siempre se canalizan hacia instrumentos formales de largo plazo.
Frente a este escenario, la Amafore subraya el valor del SAR como la herramienta patrimonial más sólida de los mexicanos y específicamente para las mexicanas es un pilar importante para mantener su autonomía financiera.
Es vital recordar que una cuenta Afore nunca se desactiva por falta de cotización formal; por el contrario, sigue siendo un motor de inversión activo que permite a los trabajadores multiplicar su dinero a través del ahorro voluntario y asegurar su tranquilidad futura.
“El principal reto para las mujeres no es de acceso al sistema, sino de continuidad y acumulación. Muchas mujeres que han tenido un empleo formal ya cuentan con una cuenta Afore y pueden seguir fortaleciendo su ahorro, incluso si interrumpen temporalmente su vida laboral. El sistema está diseñado para acompañar a las personas durante toda su trayectoria laboral”, señaló Mari Nieves Lanzagorta, vicepresidenta de Vinculación de Amafore.
En este contexto, Amafore destaca que existen mecanismos prácticos y accesibles para fortalecer el ahorro, incluso con montos pequeños y de forma constante. Herramientas como GanAhorro y Millas para el Retiro permiten canalizar consumos cotidianos hacia la cuenta Afore, mientras que la domiciliación facilita realizar aportaciones automáticas sin fricción operativa, promoviendo hábitos de ahorro sostenidos en el tiempo.
Asimismo, para quienes generan ingresos fuera de la formalidad (por ejemplo, a través de micronegocios o prestación de servicios) existen alternativas concretas para integrarse al sistema. En particular la afiliación al programa de trabajadores independientes del IMSS permite acceder a servicios de salud, ahorrar para el retiro y continuar acumulando semanas de cotización.
Amafore subraya que no se requieren cambios drásticos para comenzar a construir un retiro sólido. Las aportaciones voluntarias periódicas, incluso en montos pequeños, pueden generar un impacto significativo en el saldo final gracias al horizonte de inversión de largo plazo del sistema.
Amafore reiteró su compromiso de seguir promoviendo información financiera con perspectiva de género para que más mujeres tomen decisiones informadas y fortalezcan su ahorro para el retiro.
