De la balada italiana al bolero castellano; noche de ópera contemporánea en la Casona de Xicoténcatl

* El tenor Rodolfo Acosta y el pianista Ernesto Aboites se presentaron este viernes en el recinto cultural del Senado

Ciudad de México.- Los muros de la Casona de Xicoténcatl reverberaron este viernes por la noche con la voz de Rodolfo Acosta, tenor del grupo de Cantantes Solistas de Ópera de Bellas Artes cuyo portento artístico trajo al recinto cultural melodías contemporáneas compuestas en italiano y castellano, lenguas romances por excelencia en espectáculos operísticos.

El también maestro del Conservatorio Nacional de Música estuvo acompañado por Ernesto Aboites, instrumentista egresado de la Escuela Nacional de Música de la Universidad Nacional Autónoma de México cuyas experimentadas manos se apropiaron del grand piano de la Sede Histórica del Senado de la República con un prodigio equiparable al del cantante.

Ambos artistas, vestidos con una gala de colores obscuros -muy a tono con la solemnidad de las presentaciones de ópera-, obsequiaron a un aforo completo un programa que en esta ocasión duró menos de una hora, pero que a pesar de su brevedad embelesó al público de principio a fin.

Los concertistas nos trasladaron a Italia en la primera mitad de este recital gratuito, nación cuna de importantísimos músicos y cantantes clásicos al igual que hogar de compositores modernos, quienes han sido versionados por artistas en diferentes latitudes del planeta.

Así, se escuchó en los pasillos de Xico la canción romántica “Tornerò”, estrenada en 1974 por el grupo italiano I Santo California, que en su idioma original posee la frase “il tempo passerà, un anno non è un secolo. Tornerò”, la cual muchos intérpretes han cantado en español como “el tiempo pasará, un año no es un siglo. Volveré”.

También de ese año, Acosta y Aboites ejecutaron “Piccola e Fragile”, balada compuesta por Enrico Riccardi y Luigi Albertilli cuyo ritmo y estribillo: “cosi piccola e fragile, ma in fondo sei molto più forte di me” (Tan pequeña es y tan frágil es, pero en el fondo es más fuerte que yo) han sido tropicalizados para otras regiones del mundo.

“Voglio Vivere Così”, de Giovanni Danzi, y “Mi Manchi”, de Fabrizio Berlincioni, canciones que han sido interpretadas por tenores de la talla de Luciano Pavarotti (1935-2007) y Andrea Bocceli, redondearon la parte italiana en voz de un Rodolfo Acosta que nunca perdió el tono y estuvo a la altura de los grandes artistas europeos.

“El Vito”, del español Fernando Obradors, con su “no me haga usté cosquillas, que me pongo colorá”, inauguró la parte en castellano del recital en la que el extraordinario instrumento vocal de Acosta armonizó con las habilidades de Aboites frente al piano, para dotar a esa composición del matiz que le distingue.

Otras dos piezas españolas, “Camino Verde” y “Dos Cruces”, de Carmelo Larrea Carricarte, y “Violetas Imperiales”, del francés Francis López, estuvieron en el culmen de la interpretación de Rodolfo Acosta, por la exigencia tonal y diafragmática que requieren para una perfecta ejecución.

Los artistas eligieron para un buen final el recuerdo de que las composiciones mexicanas también pueden trasladarse a la ópera, al interpretar versiones de los boleros “Cuerdas de mi Guitarra” y “Españolerías”, de Agustín Lara; con esta última, Acosta y Aboites dejaron al público de Xicoténcatl “algo que fue más que un beso, algo que es más que besar”.

Miguel Ángel

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