Pájaros Alambreados / La estrambótica izquierda mexicana


Por Libre Pensador
*El desafío de la izquierda mexicana, como Hamlet: ser o no ser
* Nació viejo el PRD
*Ebrard y López Obrador, como Iturbide y Guerrero
* Milenio y La Jornada se disputan las cifras de los muertos del sexenio de Calderón
* Michoacán, el inicio de la elección presidencial

La llamada izquierda está en una seria disyuntiva entre dos expriistas Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard, sí podrán superar sus airadas y ríspidas divisiones que llegan a los odios personales entre quienes forman los dos grupos antagónicos que se disputan la candidatura presidencial y las candidaturas en el gobierno del Distrito Federal, desde la jefatura hasta las delegaciones que se han convertido en feudos de los caciques de las cavernarias y famélicas tribus que forman el Partido de la Revolución Democrática.

La descomposición de esa izquierda mexicana, una mezcla del antiguo priismo corporativo con los residuos del comunismo estalinista del desaparecido Partido Comunista Mexicano, es tan insondable y hedionda como el cada vez más obsoleto Sistema de Drenaje Profundo capitalino construido durante la administración del gobierno de López Portillo, cuando la Jefatura del Distrito Federal dependía de la Presidencia de la República.

Gane Ebrard Casaubón o López Obrador, quienes aparentemente han hecho un pacto tan frágil como el abrazo de Acatempan entre Agustín de Iturbide, quien encabezaba los ejércitos del virreinato español, y Vicente Guerrero, jefe de las fuerzas independentistas, para liquidar los residuos de la colonia en febrero de 1821, es muy remota la reconstrucción de una izquierda sin un rostro definido como un movimiento social que responda a los intereses de una nación integrada por una sociedad donde prevalecen desigualdades similares a las del siglo XIX y XX.

Si Marcelo y Andrés Manuel representan las adversas figuras de Agustín y de Vicente en la segunda década del siglo XXI, esa izquierda está condenada a un fracaso estrepitoso. Y dejarán el país a merced de dos partidos mucho más reaccionarios y entreguistas, PRI y PAN, que el formado por las tribus del PRD, los expriistas de un ambiguo Movimiento Ciudadano, antes la Convergencia de Dante Delgado, o de un Partido como el Partido de los Trabajadores de una rara inspiración maoísta, fundado por grupos adictos a Raúl Salinas de Gortari.

Nuestra izquierda es una mezcla licuada de los socialistas de los setentas que fundaron el Partido Socialistas de los Trabajadores de Rafael Aguilar Talamantes, Jesús Ortega y Graco Ramírez, un remedo del PSOE español; del Partido Comunista Mexicano estalinista de Arnoldo Martínez Verdugo; del Partido Mexicano de los Trabajadores, marxistas guadalupanos, fundado por el ingeniero Heberto Castillo; de los expriistas disidentes de la Corriente Crítica de Rodolfo González Guevara y Cuauhtémoc Cárdenas; de los grupos priistas del Distrito Federal que regenteaba Marcelo Ebrard cuando era el estratega político con el regente Manuel Camacho Solís; y los socialistas universitarios del Movimiento de Acción Popular, mejor conocidos como los mapaches, fundado por el lúcido filósofo Carlos Pereyra.

La disidencia política contra el PRI tomó fuerza en el Distrito Federal después de los sismos de septiembre de 1985, que con un gobierno frívolo como el de Ramón Aguirre Velázquez y un PRI burocratizado, tuvo su gran caldo de cultivo. De las ruinas de los edificios colapsados en el centro de la capital surgieron las figuras de René Bejarano y Dolores Padierna en las negociaciones con el organismo que encabezaba Manuel Aguilera para la construcción de unidades habitacionales, de ahí el férreo control que ejercen estos dos jefes de tribus sobre quienes se vieron beneficiados con la repartición de los viviendas.

Cada partido y organización contribuyó con su cuota para la fundación en 1989 del Partido de la Revolución Democrática. Su creación alentó optimismo y expectativas de construir una izquierda, con todos sus asegunes de sus controvertidos miembros, capaz de responder por primera vez en la historia de México a las esperanzas de pasar de la etapa de un cardenismo acotado dentro del PRI, de la era romántica y dogmática del PC, del lombardismo de la izquierda oficialista y de los liderazgos sobrevivientes de 1968 a una izquierda reunida y capaz de entenderse en un proyecto nacional que reivindicara las demandas sociales postergadas por muchos años.

¿Qué pasó con esa izquierda que nació con grandes ilusiones?
En menos de 20 años se fragmentó, envejeció, se pudrió. Sus discusiones dejaron de ser ideológicas, dominan los intereses de las alcantarillas; hiede el PRD por dentro y por fuera. El símbolo de este partido es la discordia. Odios entre Cuauhtémoc Cárdenas y Manuel López Obrador; odios entre Ebrard y López Obrador; odios a muerte entre los chuchos y los bejaranos.

No hay manera de una recomposición política de alto nivel ideológico. Se pelean por el poder y los presupuestos públicos. No son ideológicas sus diferencias, son de lo más bajo nivel, simple y ruin llanamente llamado el poder del dinero lo que enfrenta a esos grupos. Simulan que están de acuerdo, pero eso es mentira.

El rencor es más fuerte en ellos que los intereses de la nación y de quienes esperan desde el siglo pasado una izquierda con un proyecto claro, incluyente, diverso, convincente, sin dobleces que una a los mexicanos, que busque una unidad nacional pero no abstracto, sin nostalgias ni sueños guajiros.

La izquierda mexicana carece de identidad, es de palos de ciego, demagogo por acá, demagogo por allá. Michoacán, en lo más inmediato, resulta un laboratorio para medir el estado de salud en que se encuentra el PRD.

Hasta hace seis años, el sólo apellido Cárdenas motivaba los votos en automático a favor del PRD. Hoy a Leonel Godoy le ha tocado enfrentar dos fuegos, entre los que desde Los Pinos se proponen sepultar a toda costa al PRD con el triunfo de la señora Luisa María Calderón, ni más ni menos hermana del presidente Calderón, hasta de los propios perredistas que en su afán de golpear a los chuchos apuestan a la derrota de Silvano Aureoles.

La sorpresa sería que ganara Fausto Vallejo, del temido PRI, en los comicios del 13 de noviembre. Son las primeras elecciones para anticipar las presidenciales de julio del 2012.

Candidata del PAN a la gubernatura de Michoacán, Luisa María Calderón H.

Al PAN le urge oxígeno y Michoacán es el tanque que necesita ese partido para recuperar sus fuerzas capitalizando el alevoso crimen del presidente de La Piedad, Ricardo Guzmán Romero, para ganar Michoacán y relanzar a Ernesto Cordero como su candidato presidencial, porque en política, como la mexicana, todo es utilizable mientras sirva.

“Es Ernesto”, es el rumor que corre y corroe tras las paredes de las secretarías de Estado y la sede del PAN en la colonia del Valle. No se confundan, “es Ernesto”. A Josefina Vázquez Mota ya la dan por muerta política, hay burlas más sangrientas contra la diputada con licencia y ex secretaria de Educación Pública, que las del PRI sobre el ex secretario de Hacienda. A Santiago Creel ya ni lo citan. Josefina está besada por el diablo de Guanajuato, la redestapó la señora Martha Sahagún.

Martha Sahagún de Fox

La política mexicana es fría, se cocina a temperaturas del Ártico. La suerte de Humberto Moreira estará ya echada, un político mexicano sirve mientras es útil a la causa de los intereses superiores del poder. Así piensan los políticos mexicanos de la geografía del poder en el país. Es de frontera a frontera. En ese pragmatismo no hay diferencias entre los políticos del PRI, PRD, PAN y de los satélites PT, ExConvergencia, Partido Verde, Alianza, etcétera.

Por eso cuando llegan al poder, su mirada no está en servir al pueblo, como propugnaba el presidente Juárez. Los actuales son gobernantes sin corazón, legisladores de cartón, hojalata, de leche malteada, que cuando un periodista de la nueva prensa oficialista hace cuentas de los muertos que no se pueden ocultar, la situación hay que entenderla como cuando Nerón incendió Roma para frenar de tajo el descontento popular o como Hitler que incendia al Reichstag en febrero de 1933 para culpar a los comunistas, a los judíos y disidentes para consolidar su poder totalitario. No nos extrañe que el gobierno del PAN nos lleve a extremos de paranoia y de terror para las elecciones de julio del año 2012, en el que ya estamos inmersos.

Distraídos por los halloween o los Días de muertos, cuando ya los turistas gozan de las playas de Acapulco bajo una severa vigilancia de tropas del Ejército mexicano y marinos de la Armada, en ciertos círculos académicos del país existe la certeza de que el país se acerca a los límites de la máxima tolerancia social en términos de la resistencia y hastío social.

Los conflictos lejos de aminorar se acrecientan por más que el secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, en la misma frecuencia desesperada del presidente Calderón, intente silenciar al líder de los telefonistas, Francisco Hernández Juárez. Uno y otro tienen visiones adversas de lo que pasa en el país. Uno ve su incierto su futuro político y el otro ve por el de los trabajadores. Son los dos Méxicos, de los muchos, el de los desiguales que vio el historiador Lesley Byrd Simpson (Many Mexicos,Nueva York,, Putnam And Sons, 1941).

Francisco Herández Juárez

El novel pero autoritario secretario del Trabajo cree, con un alto grado de perversión, que la disminución de los conflictos laborales medidos por su estadística al estilo del golpe mortal asestado al sindicato de electricistas es una imagen de estabilidad nacional, mientras el experimentado líder de los telefonistas observa todo lo contrario.

Hernández Juárez puede ser un líder eternizado en el sindicato de los telefonistas, pero no es tonto. Lozano Alarcón se pasa de listo. Su candidato Ernesto Cordero es motivo de mofa en el PRI. Le dicen el Chiquidrácula, el chavo del ocho, y cosas por el estilo. Así está el lenguaje político en México, esa es su estatura.

Cuando derroca al anquilosado líder Salustio Salgado en 1976, Hernández Juárez sabía cómo funcionaba el movimiento obrero y nada torpe se acercó a Fidel Velázquez, quién como él para saber de qué está hecha la condición humana, de un apetito insaciable de poder y de dinero, o sea cómo funcionan las relaciones obrero-patronales y los vínculos con el poder público. Pero ahora, los obreros es un sector de naturaleza incierta.

Hasta en los avasallados sindicatos del Congreso del Trabajo que gobiernan un grupo de dinosaurios de la edad de Joaquín Gamboa Pascoe, ese prócer de la castidad y la honestidad, incorruptible con sus contratos con el Infonavit que causan pura envidia, y futuro candidato a la Belisario Domínguez, ronda la idea de que los obreros tienen un límite.

Los actuales líderes del movimiento obrero organizado se encuentran en una posición semejante a la última etapa del Partido Comunista de la desaparecida Unión Soviética, las cuerdas se tensan y están en el punto de ruptura. Hernández Juárez lo cree así.

El modelo de la alternancia electoral se agotó a grandes velocidades por una razón muy sencilla, fue inventado y porque gobiernan los mismos, viejos y jóvenes en todos los partidos con las mismas mañas, las mismas simulaciones, con la misma demagogia del antiguo régimen corrompido de la Revolución Mexicana surgido con Plutarco Elías Calles, bajo los mismos parámetros y dogmas, pero ahora son más ineptos y con nula o escasa visión del futuro, porque si carecen de una mirada hacia el horizonte menos la tienen hacia el presente que viven a su alrededor.

Desde el presidente de la República -que ahora le gana la prisa por transformar a las policías que funcionan como en el siglo XIX a una versión de la serie criminal minds- los gobernadores, los diputados y senadores, los presidentes municipales y diputados locales y delegados del Distrito Federal, están más preocupados y alborotados por las ganancias políticas para su partido en la próxima contienda electoral del 2012 , que en servir a sus ciudadanos como lo expresaba el presidente Juárez. O son de poca memoria o ya se les oxidaron los cables.

Al presidente de la República, y de ahí hasta el último funcionario público, se les ha olvidado, o no lo saben, “que la única fuente pura de poder y autoridad es el pueblo” y que “no pueden gobernar a impulsos de una voluntad caprichosa, sino con sujeción a las leyes”, tampoco “improvisar fortunas ni entregarse al ocio y a la disipación, sino consagrarse asiduamente al trabajo, resignándose a vivir en la honrada medianía”.

Al presidente ya le agarró el apuro de terminar con los policías corruptos que se pasan al otro lado cuando ni siquiera nuestro primer mandatario tuvo la previsión de conocer primero el estado canceroso de la corrupción en el país que ha minado policías federales, estatales y municipales, así como de funcionarios públicos, ministerios públicos y hasta jueces, antes de lanzar a la costosa aventura en sangre que por lo menos dos periódicos, de posición editorial adversa, le advierten: Milenio y La Jornada.

Ciro Gómez Leyva
Ciro Gómez Leyva

Ciro Gómez Leyva, uno de los periodistas de cabecera del régimen panista, le dice al presidente que:
“La hoja de registro de MILENIO marcha implacable.
• Total de los diez primeros meses del año: 10 mil 623
• Total del sexenio: 45 mil 308
50 mil muertos, el próximo 29 de febrero.

La Jornada, por su parte, y el mismo primero de noviembre, le dice al presidente:
La cifra total en lo que va del sexenio de Felipe Calderón ascendió a 50 mil 455 homicidios
Aunque las cifras son divergentes, coinciden en que el país se llena de sangre y que para el próximo sexenio una de las tareas inmediatas será verificar científicamente el número preciso de las muertes dejadas por el gobierno del presidente Felipe Calderón entre 2007 y 2012.

El único que no quiere ver la realidad nacional es el presidente. Porfirio Díaz tuvo la inteligencia de abandonar el país y el gobierno cuando ya sus mentiras se habían agotado después de la caída de Ciudad Juárez. Huyó a tiempo en 1911 por Veracruz con toda y familia en el buque alemán Ypiranga.

A todos nuestros políticos les seduce el espectáculo o sea les gana la frivolidad. Todos sus actos son montajes para la televisión. Marcelo Ebrard lanza su manifiesto por la nación con sus propuestas presidenciales idílicas, recorre Milenio-TV con Carlos Puig que hace como que le cree y remata con Carmen Aristegui en MVS-radio que también se muestra complaciente con el aspirante presidencial de la “izquierda”.

Marcelo Ebrard

Después Marcelo hace como que maneja un tren del Metro en la inacabada línea 12 acompañado de su bella esposa, mientras dos de sus policías, muy jóvenes, salidos de la Academia, son atrapados en la Miguel Hidalgo cuando andaban en sus días libres de cacería, secuestrando y extorsionando ciudadanos.

Por eso el ciudadano no confía en el gobierno ni en la policía. Uno es espectáculo y otro es la vida real, unos piensan en sus aspiraciones políticas como Marcelo y otros servidores públicos con placa piensan en el robo, el secuestro y la extorsión de ciudadanos inermes.

¿Por qué el policía cruza la frontera entre el deber ser y lo que quieren ser? Unos porque con sueldos de tres mil pesos al mes en un municipio son atrapados fácilmente por cualquier organización criminal y otros simplemente porque vienen de esas organizaciones y se infiltraron en los cuerpos policiacos, son delincuentes de y por vocación.

Eso lo saben los ilustres miembros de la Conferencia Nacional de Gobernadores de las policías a su cargo. ¿Cambiarlos? ¿Cómo? Si vienen con las mismas costumbres de la policía porfirista. No hay cárceles para todos ellos. Por eso cuando el presidente Calderón los regaña y les exige que mayo próximo es el plazo para que depuren sus policías, los gobernadores se contuvieron, hasta los panistas, pero no a pocos casi se les sale una sonora carcajada.

Ni cara tienen para ver a las 33 madres centroamericanas que buscan a sus hijos en una jornada de dolor en un país de lamentos y de impunidades.

Cosas de los medios

Raymundo Riva Palacio

La guerra de los medios es tema de todos los días. Roberto Rock le manda un “cordial” mensaje a su ex compañero de redacción, Raymundo Riva Palacio. El diario gratuito 24 horas que dirige ahora el columnista de Eje Central, apenas para Rock es un “medio modesto” que sirve a intereses de la maestra Elba Esther Gordillo al difundir, como primicia, sus videos donde la chiapaneca se muestra dura e implacable en el liderazgo del sindicato de maestros. Si bien los periódicos repartidos gratuitamente en las calles de la ciudad de México, compitiendo con los que si cuestan, como El Universal, no han resultado tan exitosos como se esperaba, son casi de inmediato desecho, tampoco el diario fundado en 1916 por Félix F. Palavicini tiene porque jactarse. La crisis del periodismo impreso les pega a todos, hay lugares del país donde hay más periódicos que lectores.

Miguel Ángel

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