Llega el canto romántico del austriaco Franz Schubert a la Casona de Xicoténcatl

* El tenor René Velázquez y el pianista Claudio Herrera interpretan para más de 100 asistentes obras del célebre compositor europeo

Ciudad de México.- El genio del romanticismo de Franz Schubert llegó la noche de este viernes a la Antigua Casona de Xicoténcatl en voz del tenor René Velázquez y las manos del pianista Claudio Herrera, concertistas de Bellas Artes que interpretaron para más de 100 personas composiciones del afamado músico austriaco.

Los artistas invitados compartieron con el público una docena de piezas de este autor quien, pese a haber fallecido a temprana edad (1797-1828), dejó un prodigioso legado musical comparable a los de compositores como Ludwig van Beethoven y Wolfgang Amadeus Mozart, entre obras para piano, orquesta y ópera.

En esta velada de Conciertos de Bellas Artes, Velázquez y Herrera, poseedores de una destacable formación y carrera musical, ejecutaron canciones de dos interesantes ciclos del compositor europeo: “El Viaje de Invierno” y “La Bella Molinera”, en las que Schubert plasmó variedad de emociones que le dieron su lugar en el romanticismo musical.

El programa estuvo enriquecido con los comentarios de Velázquez quien, previo a cada melodía y con una vocación didáctica que mantuvo el interés en los asistentes a la Sede Histórica del Senado de la República, explicó la inspiración y sentimientos detrás de cada pieza que él y Herrera obsequiaron.

Cinco de las melodías de “El Viaje de Invierno”, compuesta por Schubert en 1827 y publicada al año siguiente, nos narraron la travesía de un joven al comienzo de una inclemente noche invernal, cuyas emociones descubiertas en las vicisitudes de su marcha, encarnan el amor, la desesperación, la resignación y la redención del personaje.

Las manos de Herrera animaron el gran piano de Xicoténcatl con notas melifluas mientras que la portentosa voz de Velázquez reverberó como pocas veces en el recinto; tal contraste, dio vida a las piezas “Gute Nacht” (Buena Noche), “Gefrorene Tränen” (Lágrimas Congeladas), “Das Wirtshaus” (El Camino), “Der Leiermann” (El Organillero) y “Frühlingstraum” (Sueño de Primavera).

Otras cinco composiciones parte de “La Bella Molinera”, ciclo musical que Schubert publicó en 1824, continuaron el programa de la noche musical de Xicoténcatl a cargo de los maestros formados en prestigiosas academias de México y Europa.

En esta ocasión, Velázquez y Herrera embelesaron al público con la historia de otro joven quien se enamora de una molinera, y cuyas obsesiones, al ser rechazado por el objeto de sus afectos, le llevan encontrar en la naturaleza -particularmente al platicar con un arroyo- la respuesta y el fin de sus pesares amorosos.

Flanqueados por los murales que engalanan la Casona de Xicoténcatl y de fondo unas llamativas escaleras que se bifurcan -escenario quizá en armonía con el romanticismo de Schubert-, los concertistas compartieron “Der Müller und der Bach” (El Molinero y el Arrollo), “Das Wandern” (La Caminata), “Der Neugierige” (El Curioso), Morgengruß (Saludo Matutino) y “Die Forelle” (La Trucha).

Como ya es costumbre en las actividades que el Senado de la República ofrece de forma gratuita para acercar la cultura, los artistas invitados Velázquez y Herrera atendieron la petición del público para volver el escenario; esta vez, con “Ave María”, una de las piezas más conocidas en el repertorio para ópera de Franz Schubert.

Miguel Ángel

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