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Claves El caldero del diablo

Por JL Camacho López
José Valentín Maldonado Salgado, secretario de la Comisión de Deporte de la 62 Legislatura de la Cámara de Diputados, ha sido predestinado a ser el candidato a delegado en Coyoacán para las próximas elecciones de julio de 2015. Su designación por parte del PRD es previsible, a más de un año de los comicios en el Distrito Federal para elegir diputados federales, diputados a la Asamblea Legislativa y de los delegados en las 16 delegaciones.
Maldonado Salgado, con una Licenciatura en Artes Plásticas por la UNAM, de 34 años, presentó su informe el domingo 1 de marzo ante un numeroso grupo de militantes del PRD y vecinos que abarrotaron el jardín Hidalgo, en el Centro Histórico de la delegación de Coyoacán, arropado por la llamada corriente de de Nueva Izquierda, encabezada por Jesús Zambrano y Jesús Ortega, conocidos como “los chuchos”.
En la víspera de su informe, la delegación de Coyoacán fue tapizada de novedosos anuncios espectaculares, mantas colocadas en vialidades y la profusa difusión, casa por casa, de un impreso con la información de las actividades que el diputado Valentín Maldonado ha realizado a favor de sus electores.
Desde ahora este joven diputado, quien se declara coyoacanense “de toda la vida”, conocedor de los barrios, pueblos y colonias de la delegación, tiene el camino más empedrado. Su peor enemigo, que no adversario, no está en el PRI o en el PAN, nacerá del Movimiento de Regeneración Nacional, mejor conocida por las siglas de Morena.
Su futura designación como candidato a delegado ha sido censurada ríspidamente por Manuel López Obrador, el líder moral y político de Morena, en sus más recientes movilizaciones con sus seguidores en las delegaciones de Tlalpan y Coyoacán.
El diputado Valentín Maldonado se ha distinguido en sus tareas legislativas. Ha presentado quince iniciativas y gestionado alrededor de cien millones de pesos destinados al mejoramiento de las condiciones de vida de la población de menos recursos de la delegación. Goza, con ello, de un fuerte consenso en su partido para continuar una ascendente carrera de representante popular iniciada como legislador local.
Sin embargo, López Obrador, quien se abstuvo de citar su nombre en la censura que hizo a la forma de elegir candidatos por las corrientes del PRD, impugnó su madrugadora candidatura; fue suficiente con expresarla en la misma explanada de la delegación de Coyoacán donde tres semanas antes presentó su informe el diputado Valentín Maldonado.
La excesiva y novedosa promoción publicitaria hecha en los días previos a su primer informe como diputado federal, la asistencia de Jesús Zambrano, el líder del PRD; de Silvano Albores y de Miguel Barbosa, coordinadores parlamentarios de los diputados y senadores perredistas, así como del aspirante a la presidencia de ese partido, Carlos Navarrete; legisladores de su misma corriente y la multitud que lo acompañó en su primer informe, delataron la línea marcada para que el diputado Maldonado Salgado sea el sucesor del actual delegado de Coyoacán, Mauricio Toledo, de quien fue su coordinador en su módulo de Atención ciudadana.
Bastó para este predestape que Zambrano, Aureoles y Barbosa elogiaran el perfil del diputado Maldonado como un eficaz gestor de las demandas de la población de su distrito, elogios que alcanzaron al delegado Mauricio Toledo. Con ello Nueva Izquierda buscó también demostrar su fuerza política en Coyoacán, apoyar a su delegado actual, además de anunciar a su próximo candidato en una jurisdicción clave para la izquierda en el Distrito Federal, bastión emblemático de Morena, antigua residencia y feudo histórico de López Obrador.
Las elecciones de julio de 2015 en el Distrito Federal avizoran cocinarse en un caldero del diablo, del cual hoy por hoy, ajenos tanto el PRI como PAN tendrían una oportunidad de aprovecharse de la electrizada polarización de la izquierda. Para el PRI, noqueado y en el suelo en el Distrito Federal, y para el PAN a pesar de ser una fuerza política insuficiente e inconsistente para alcanzar al PRD y a Morena, en la pugna por el poder público en Coyoacán y en la mayoría de las jurisdicciones y distritos del Distrito Federal.
En mayo Morena recibirá la constancia de su registro solicitada en el moribundo Instituto Federal Electoral; con ello se convertirá en la única fuerza política capaz de disputarle el trono del Distrito Federal a su hermano. Este nuevo alumbramiento de un partido de izquierda, confirma la histórica hipótesis de que el peor enemigo de la izquierda es la propia izquierda.
La historia de la izquierda mexicana está nutrida de rencores insuperables. Los agravios, discordias y odios personales de sus caudillos y entre grupos, caracterizan la vida azarosa de las organizaciones de la temperamental y tormentosa izquierda mexicana.
Los comicios del próximo año en el Distrito Federal para elegir delegados y diputados a la Asamblea Legislativa advierten convertirse en el espacio del nuevo pleito de una izquierda con dos fuerzas nacidas del mismo vientre, de una madre semejante a la Coatlicue, fragmentada, atormentada, descuartizada. Desde aquel lejano 1919 cuando se fundó al Partido Comunista Mexicano, continúa el arrastre de sus carencias, exhibiéndolas en público sin pudor, la mayor, fundamental en política, entendimiento, real unidad; superar su perversa feria de vanidades y lograr mínimamente lo que decía Antonio Gramsci: la cohesión de sus capitanes.